LA CRAWFORD Y YO...

LA CRAWFORD Y YO ...
NI MEJOR NI PEOR ... DIFERENTE.
Queridos lectores y lectoras, si, es cierto el chisme que corre sobre Cindy Crawfort y sobre mí.
Esta famosa modelo, y yo, famosa escritora, aunque de pacotilla, compartimos una hora al día, ella no lo sabe, pero yo si que lo noto.
No penséis en absoluto que seamos intimas amigas y nos encontremos a tomar café en el bar, aunque estoy convencida que ella haría lo que fuera para pasar un rato de conversación de café conmigo, aunque fuera en castellano.
Cada día a media tarde, aproximadamente, después de tumbarme como una cerda en el sofá y ver el capítulo correspondiente del culebron. (que por cierto, se acabó y estoy desolada)
Después de dudar de si Salvador está curado y por fin es bueno (porque ... que está uno rato bueno ya lo sabemos desde el primer capítulo) después de intentar indagar quién hace chantaje a quién, de quién es el hijo que espera sotana o mengana, y esperar hasta el último momento que Mercedes saliera del coma (en gloria este...).
Hago un alto y dejo estas graves preocupaciones para esculpirme un cuerpo Danone (en mi caso de litro).
Si hace un tiempo pensaba que hay que estar contenta con una misma, ahora ... lo sigo pensando.
Por esta razón, he sometido a mi cuerpo (caprichoso por naturaleza) a una disciplina alimentaría y física que hace que las cosas se hagan como yo mando y no como manda el.
Sólo hay que aplicar una sencilla formula: YO = CEREBRO, CUERPO = CARNE.
Estaréis de acuerdo conmigo que nuestro cuerpo es como un animal, hace lo que le dejamos hacer.
Qué hoy comes 10 bollos de nata, mañana te pedirá 11, y así sucesivamente, como los niños.
Consciente de este poder del cuerpo, pero más consciente del poder de la mente, me he propuesto ganar la batalla y ser yo quien mande.
El yo intelecto, el yo racional sobre el animal (excepto en ocasiones en que me dedico a hacer el animal y a seguir mis instintos más bajos, es decir, de ombligo para abajo)
Quizás me habréis visto caminando como escocida, y con movimientos un poco lentos.
No, no practico Tai-chi, es que estoy cosida a agujetas.
Mi sistema de endurecimiento de pechos, culo, y muslos (la cara ya le tengo dura de nacimiento), consiste al hacer una hora de gimnasia al día delante del televisor con un wideo de la Crawfort. Imaginaos el panorama.
Ella, fantástica, con un top que le hace juego con el pantaloncito corto y las deportivas, y con la melena larga que el viento de la playa mueve armoniosamente.
Yo, con un chándal sucio de pintura, de la última vez que pinté el comedor, y con las zapatillas de estar por casa. El pelo ni se me mueve, en casa no corre nada de aire.
Sus aparatos de gimnasia son homologados y las pesas las adecuadas.
Mis pesas, son latas de tomate triturado de kilo o en ocasiones dos tetrabrics de leche, según el día y la despensa.
Ella, se mantiene muy digna desde el primer momento y no resopla ni dice palabrotas, parece que flote cuándo hace abdominales.
Yo, suelto el aire, por la boca, y a la vez suelto una serie de tacos que no diría nunca delante de mis hijos.
Ella no suda, aunque bebe mucha agua y se seca la frente con una suave toalla, seguramente con sus iniciales bordadas por algún crack de la pasarela.
Yo, sudo como una guarra y bebo agua, pero me seco con el trapo de cocina que tengo más a mano.
Al final, sin embargo, la diferencia no es tan grande, ya que por suerte, la musculatura responde igual a una lata de tomate que a una pesa homologada.
El cuerpo, no diremos marcas, ya esta a punto para el verano, por lo tanto, os abandono hasta septiembre, me voy a la playa a lucir tanga de leopardo (lo regalaban con el wideo de la Crawfort, es un poco hortera, pero resulta. El fin de semana pasado hice una prueba y. ... Más de un alemán panzudo, adicto en la sangría y la paella, me miró con ojos de lástima.
Pobre anoréxica! Debió de pensar.
Trabajad para vosotras, daos algún gusto, pero pensad que la mente lo puede todo.
Yo, incluso me miro al espejo y me veo resultona ... no os diré más.

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