Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Te gusta la Fotografía?

Cosas mias, cosas Lef

08/07/2008 GMT 1

Y EL MÉDICO DIJO...

margalef @ 12:03

freud2.jpg

Y el médico dijo...

Y el médico dijo :Tiene usted una depresión de caballo. ...

En aquel momento en la pantalla de plasma de mi imaginación apareció un caballo, no un caballo cualquiera, uno de pura sangre, después y casi al instante una jeringuilla de las de drogarse, drogadictos, barrios marginales etc…
Y finalmente como si se hubiera colado en el mi cerebro, la infanta Elena sin su marido Marichalar dando saltos por encima de unas vallas a caballo. ...

De caballo, depresión de caballo. ...
¿Los caballos tienen tendencia a deprimirse?
¿Los que se pinchan caballo se deprimen?
¿La infanta Elena está deprimida?

Depresión, pensé entre mí...

Depresión es también un terreno que hace bajada, hace bajada yendo a caballo y a pie también.
Estás al final de la bajada o bajando sin poder parar.

Otra cosa que te viene a la mente de sopetón es dinero.... y la frase “eso no entra por el seguro”, seguro. O... habrá una lista de tres pares de cojones. Que quiere decir que al menos tengo tres hombres delante en la lista.

De hecho, hace tiempo que lo se, no es normal llorar incluso con los anuncios de detergente que prometen y no cumplen nada de lo que dicen, sobre todo que las manchas desaparecen sin frotar y a la primera.

El síntoma más claro se produjo cuando una dependienta de la fruta, mientras me pesaba las verduras que había comprado me explicaba con pelos y señales el entierro de su madre. Culpa mía, me interesé por la salud de la señora y resultó que ya no tenía.

El tema era emotivo por excelencia pero en aquel caso mi reacción sobrepasó con creces el hecho.

Resulta que a a la santa señora la enterraron vestida de faralaes maquillada y con peineta, pendientes y flores en la cabeza.
Un coro rociero amenizaba el acto. Entretanto, yo allí monedero en mano me daba cuenta del panorama.

Las lágrimas me caían por la cara sin poder evitarlo mientras mentalmente imaginaba los zapatos de tacón de la difunta de color rojo con topos blancos emergiendo del final del ataúd y con las puntas mirando al techo.

Aun pensando que en caso de ir acompañada habría tenido que aguantarme la risa.... no pude dejar de llorar.

La verdulera seguía añadiendo detalles escabrosos a su relato: (...) al final con el maquillaje quedó muy bien, dijo.

Pagué, me soné la nariz y salí a la calle convencida que necesitaba hablar con alguien profesional.

Una psicóloga… también podía haber sido un psiquiatra Argentino pero la combinación psiquiatra, Argentino y diván siempre ha provocado en mí mucho morbo y la verdad no podía permitirme estar más pendiente del morbo que de mi terapia…
Y un día pasó... La psicóloga dijo: hábleme de su padre.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis