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Cosas mias, cosas Lef

26/09/2008 GMT 1

El merluzo

margalef @ 20:09

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El merluzo

El merluzo es un tipo de hombre anónimo y pusilánime sin altos ni bajos en su comportamiento. Si no fuera por su poca actividad, incluso podría pasar desapercibido del todo. El merluzo es inocuo, incoloro e insípido. Hay mujeres que tienen un merluzo en la cama y otro en el congelador. El merluzo, el de la cama, no da problemas, tiene eso, el pobre. Dónde lo dejas se queda y, cuando vuelves, lo encuentras casi en la misma postura en que le habías dejado. El merluzo no tiene vicios, no le hacen falta, sólo de vez en cuando se permite alguna afición como podría ser fumar cigarros inacabables o hurgarse la nariz. Esto último sólo en casos de merluzos muy atrevidos y nunca en público. El merluzo no piensa, no se hace preguntas, por lo tanto, no sabe que lo es. La mujer del merluzo acostumbra a ser posesiva, mandona y de vez en cuando hipocondríaca. Seguramente con cualquier otro tipo de marido, no se podría permitir los lujos que se permite con su merluzo. El merluzo es aquel que sale a las cuatro de la madrugada nevando y en pleno invierno a buscar fresas con nata, porque ella tiene un antojo. El merluzo tiene una apariencia lechosa y resbaladiza, quizás de ahi le viene el nombre de merluzo, de la humedad. El merluzo, sexualmente hablando, quiere complacer a la mujer, pero por más que lo intente no lo consigue nunca, por lo tanto, es el candidato perfecto a llevar unos cuernos enormes, tan enormes que cualquier ciervo no le llegaría ni a la altura del betún en cuestión de cornamenta. La mujer del merluzo nunca debe temer que le monte una escena de celos, el merluzo no sabe montar escenas, siempre es el espectador de las que montan los demás, sobre todo su mujer. El merluzo no osa nunca pensar por su cuenta, ni bien ni mal, y menos aun llegar a ninguna conclusión. El merluzo viste con ropa de difuntos, es decir, la mujer le hace aprovechar la ropa que dejó el abuelo (en gloria esté y Dios le haya perdonado) o del tio lejano o de un vecino. Acostumbra por lo tanto a ir muy desfasado en cuanto a vestuario, pero no le importa. Cuando la mujer vuelve de compras cargada de bolsas repletas de ropa para ella, saca finalmente un pequeño paquete con unos calzoncillos blancos de algodón ajado que ha encontrado en una merceria que liquidaba por defunción del dueño. Los calzoncillos acostumbran a ser dos tallas más grandes y le hacen campana. Si le hicieran aprovechar los calzoncillos de algún difunto, tampoco protestaria. El merluzo acostumbra a vivir rodeado de mujeres dominadores de la peor especie. Tiene mujer, suegra, hija, madre y tias solteronas a pares. El merluzo,desconoce que lo es, asi pues nunca tendrá pretensiones de dejar de serlo. Su habitad natural se encuentra allá dónde le obligue a ir su mujer, pero si pudiera escojer, preferiria el agua salada.

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