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Cosas mias, cosas Lef

14/01/2009 GMT 1

DIARIO DE UNA PATITA ROTA 14

margalef @ 20:15

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26 de diciembre de 2008.

Ducha, desayunar, arreglar y marcharse a Barcelona.

En Barcelona, somos más que ayer, pero tampoco estamos todos, la abuela se ha caído con la lluvia y se le ha hinchado el pie,así que somos dos con taburete y pie apoyado.

Alrededor de la mesa todos somos mayores, la más joven tiene 12 años y es super alta.
Al final de la mesa hay mucho ambiente, los jóvenes explicándose cosas.

La abuela está triste y tratamos de consolarla, después de comer desmontamos la mesa y hacemos un corro con sillas, ahora viene el momento de cantar, aquí si que se canta, a veces desorganizadamente, pero siempre nos reímos mucho.
Este año falta cantar el NICA....que viene a ser el Ni que només fos... de Lluís Llach, quizás como Llach se ha retirado de los escenarios... ya no la cantamos, o quizás para no pagar a las SGAES los derechos de autor, que está la cosa mu mala.

Los jóvenes ponen música joven a toda castaña, los mayores la bajan.
Los jóvenes bailan a petición de los mayores. Los mayores se suman, menos los hombres la abuela y yo que no podemos.

Llega el momento de la tradición, ésta si que se repite año tras año seamos muchos o pocos.
Pau se prepara el cocido que le ha hecho la abuela para merendar y se lo come en un rincón de la mesa.

Lluís, también sigue la tradición pero con otra modalidad, café con leche con algo para mojar.

También es tradicional en casa de los Olóndriz disfrazarse, con cualquier cosa y de cualquier manera, sólo para reírnos un rato.

En un momento de la comida, se me olvidaba, aparece la tía Ester, hermana soltera de la abuela que vive en el piso de arriba.
Felicita la Navidad y dice la frase del día, de la que nos mofaremos toda la tarde, como siempre.
Hoy la frase es: Tenéis que poner distancia ...
La frase provoca interpretaciones de todo tipo, y algunas no se pueden reproducir.
Ester, igual que ha venido se marcha y seguimos con lo nuestro.

En algún momento, pensamos en el abuelo Lluís, estoy segura, yo soy la nuera y pienso en el seguro que lo harán también su mujer y sus hijos.

Los ausentes el día de Navidad duelen, un dolor cada año más soportable, pero un dolor. Por lo tanto, recordamos cosas que hacía o decía. O decimos lo que diría y haría en esta ocasión.

Como dice a veces mi madre refiriéndose a los que ya no están: - Me gustaría poder verlos un rato, hablar y ver que están bien y lo que hacen y ya me quedaría tranquila.
Si, estaría bien, pero nos conformamos con la imaginación y el recuerdo.

Cada uno de nosotros tiene un momento para la tristeza también, pero nos sobreponemos y procuramos que no se note.

Ahora ya va siendo hora de marcharse a casa, la patita necesita relax y yo también.

Nos despedimos hasta el día de Reyes, que será el día del siguiente encuentro en casa de los Olóndriz.

En Caldes, los hijos quedan, el Pau como siempre dice que no tiene hambre, claro, todavía huele a cocido.
Yo si, yo quiero cenar alguna cosa, revuelto de espárragos y gambas con una tostada integral.
Sofá, tele y manta.
Mañana será otro día.

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